Autocompasión: entre el budismo y la psicología

222

Hace algunos años descubrí el concepto de autocompasión a través de los programas contemporáneos de mindfulness que he cursado. Recuerdo que me llamó profundamente la atención porque, después de muchos años de práctica budista, no había encontrado ese concepto formulado de esa manera.

La idea de tratarnos con amabilidad cuando sufrimos, cometemos errores o atravesamos momentos difíciles me resultó personalmente transformadora. Incluso parcialmente contraria a la crítica del ego que tan intensamenre se practica en el budismo.

Recuerdo una conversación sobre este tema con una investigadora especializada en meditación y atención plena. Ella me compartió que, desde su perspectiva, el budismo sí contiene elementos que podrían entenderse como formas de autocompasión, aunque no utilice necesariamente ese término. Mencionó, por ejemplo, el concepto de renuncia. Entendida no como rechazo de la vida, sino como renuncia a las causas del sufrimiento, la renuncia podría interpretarse también como una expresión de autocuidado. La idea me pareció sugerente, aunque no me convenció y seguí dándole vueltas.

Tiempo después encontré un artículo académico del monje e investigador Bhikkhu Anālayo y de la monja e investigadora Bhikkhunī Dhammadinnā titulado From Compassion to Self-Compassion: A Text-Historical Perspective. El texto revisa distintas tradiciones budistas y plantea una tesis interesante: la autocompasión, entendida como una práctica independiente centrada específicamente en una misma persona, parece ser una formulación relativamente reciente.

Según los autores, los textos budistas más antiguos describen la compasión como una cualidad que se irradia hacia todos los seres sin establecer una separación particular entre «yo» y «los demás». Más adelante aparecen prácticas que incluyen explícitamente a la propia persona dentro del círculo de compasión, pero el énfasis sigue estando en ampliar progresivamente ese círculo. Incluso en las tradiciones Mahayana, donde la compasión ocupa un lugar central, no encontramos una teoría desarrollada de la autocompasión como un entrenamiento independiente.

Al mismo tiempo, los propios autores señalan que la creciente importancia de la autocompasión puede entenderse a la luz de necesidades psicológicas contemporáneas. Mientras que las tradiciones budistas clásicas parecían asumir una capacidad básica de benevolencia hacia sí mismo, diversos enfoques actuales parten del reconocimiento de que muchas personas viven atrapadas en dinámicas de autocrítica, vergüenza, exigencia o desconexión emocional. Desde esta perspectiva, la autocompasión moderna puede entenderse no sólo como una reinterpretación de antiguas tradiciones contemplativas, sino también como una respuesta a formas de sufrimiento ampliamente reconocidas por la psicología contemporánea.

A partir de la lectura de este trabajo preparé la siguiente infografía, que resume algunas de las ideas que más me llamaron la atención sobre la evolución histórica de la compasión y la autocompasión en las tradiciones budistas.

Fuente: Anālayo, B. y Dhammadinnā, B. (2021). From Compassion to Self-Compassion: A Text-Historical Perspective. Mindfulness, 12, 1350–1360.


Descubre más desde siempreviva

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.